jueves, 5 de octubre de 2023

Concepción Arenal: una gallega en pro de la igualdad

Como buena gallega que soy y aún más tras mis años vividos en Ferrol, el nombre de Concepción Arenal siempre ha estado presente en mi vida: he estudiado en el Instituto que lleva su nombre en Ferrol y me han atendido en el ambulatorio del mismo nombre en Santiago de Compostela.

Pero más allá de un nombre hasta que mi curiosidad me instó a descubrir quién era esta mujer no había oído hablar de ella ni de sus logros, y he aquí que este curso me la recordado al ver su nombre en el material.

Su nombre Concepción Arenal Ponte está ligado a la ciudad de Ferrol ya que nació en 1820 y pasó en ella su infancia hasta la edad de 9 años cuando fallece su padre, el cual era un militar de ideas liberales que le acarrearon más de una entrada en prisión. Ella se convirtió en una experta en derecho, pensadora, periodista, poeta y autora dramática encuadrada en el realismo literario y pionera en el feminismo español. Además de haber sido considerada la precursora del trabajo social en España.

Como mujer que vivió en aquella época, tuvo que lidiar con muchos obstáculos. Uno de los más llamativos es su periplo para poder asistir a la universidad y convertirse en abogada. Las leyes le negaban el poder acceder a la educación por ser mujer, pero no estaba dispuesta a renunciar y lo hizo disfrazada de hombre. Fue descubierta y pese a que continuó yendo a clase, nunca pudo matricularse y, por supuesto, nunca recibió ningún título.

Allí conoció al que sería su marido, abogado y periodista,  hombre avanzado para la época que supo entender con total perfección las aspiraciones de Concepción Arenal y contempló a su esposa desde el verdadero plano de igualdad, pues siempre admitió que le acompañase vestida de hombre a las tertulias del café Iris o que aportara al hogar las ganancias de un trabajo remunerado.

Su primer libro fue la novela Historia de un corazón y en 1851 publicó Fábulas en verso. En 1860 vio la luz su ensayo La beneficencia, la filantropía y la caridad, que publicó utilizando el nombre de uno de sus hijos, pero fue descubierta al obtener premio de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Al descubrirse que el autor era una mujer, el premio quedó suspendido durante un tiempo, pero finalmente los académicos cedieron y Concepción Arenal se convirtió en la primera mujer en recibir este premio.

Atravesó otra barrera al convertirse en la primera mujer visitadora de cárceles femeninas, puesto que hasta el momento estaba destinado exclusivamente a hombres.
Su experiencia en prisiones le sirvió para analizar el sistema penitenciario y publicar el ensayo El reo, el pueblo y el verdugo y La ejecución de la pena de muerte.
Tras estas obras, escribió otros libros de carácter feminista, como La mujer del porvenir, con el que defiende el acceso de la mujer a la educación y donde rechaza la superioridad del hombre basado en criterios biológicos. Concepción Arenal murió en Vigo a los 73 años dejando un legado que fue recogido por otras mujeres que decidieron continuar con su lucha.

Todas estas azañas deberían ser más de dominio público y no que tengan que ser descubiertas por curiosidad o por casualidad. Una mujer de esta envergadura debe tener un reconocimiento acorde a su contribución al avance de nuestra sociedad, y más si cabe ser un referente en el tema de la igualdad.

Para poder realizar esta publicación he consultado estas fuentes: 

wikipedia; biblioteca virtual Miguel de Cervantes; filosofia.org;  ceu cardenal herrera

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